En el marco del Día Internacional para la Prevención del Suicidio, la académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Vania Martínez, llamó a abordar esta problemática desde una perspectiva de prevención y acción colectiva, poniendo el foco no solo en las cifras, sino también en las personas, familias y comunidades afectadas por cada muerte.
En diálogo con la primera edición de Radioanálisis, la especialista en psiquiatría infantil y adolescente señaló que es importante relevar que “el principal foco es que podemos prevenir el suicidio y que es tarea de todos y todas”.
“Muchas veces nos quedamos en las cifras, los datos, y eso no es suficiente. Lo suficiente es que llamemos a la acción, que es lo que podemos hacer”, sostuvo la especialista.
Martínez destacó que, si bien Chile no se encuentra entre los países con las tasas más altas de suicidio, se trata de un fenómeno que sigue generando preocupación y que requiere fortalecer las políticas preventivas. “Sin duda nos duele cada muerte por suicidio. Tenemos un programa de prevención del suicidio que funciona, que prontamente va a haber una estrategia y esperamos que tenga aún mayor impacto”, expresó.
Uno de los elementos que permiten dimensionar el fenómeno es la marcada diferencia en la tasa de suicidio de hombres y mujeres. Según la especialista, los antecedentes disponibles muestran que “por cada muerte por suicidio en mujeres hay cuatro muertes de hombres”. Sin embargo, advirtió que esta realidad no debe invisibilizar la situación de las mujeres, particularmente de las más jóvenes.
“Igual nos preocupa el suicidio en mujeres, sobre todo mujeres jóvenes, porque tenemos que ir mirando qué pasa con esas cifras. En general en el mundo se ha visto que han aumentado las cifras en mujeres, sobre todo mujeres jóvenes”, recalcó Martínez.
La especialista también hizo una distinción entre el número total de fallecimientos y las tasas de suicidio, que permiten dimensionar el fenómeno en relación con el tamaño de la población. En términos absolutos, sostuvo, las muertes se concentran principalmente en las etapas medias de la vida, mientras que las tasas más elevadas se observan entre las personas mayores.
“Pero las tasas, esto quiere decir la cantidad de muertes por 100 mil habitantes, son más altas en personas mayores, en hombres mayores. Hombres mayores de 80 años”, detalló.

Respecto de la evolución del fenómeno, Martínez planteó que no existe una explicación única asociada al deterioro de la salud mental o a las características de la sociedad contemporánea. “Es importante puntualizar que el suicidio es multifactorial. Y si bien los problemas de salud mental son un gran factor de riesgo, se dice que alrededor de un 90% de las personas que mueren por suicidio sí tenían algún problema salud mental, no lo explica el 100%”, explicó.
Entre los problemas de salud mental que aparecen asociados a un mayor riesgo, la académica mencionó la depresión, el trastorno afectivo bipolar, la esquizofrenia, el consumo problemático de alcohol y otras sustancias y los trastornos de la conducta alimentaria. No obstante, subrayó que la existencia de alguno de estos diagnósticos no permite determinar por sí sola el riesgo de una persona.
Otro de los desafíos identificados por Martínez es el desarrollo de una cultura de cuidado de la salud mental. La especialista afirmó que se han producido avances, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Sin embargo, advirtió que este mayor interés convive con nuevos riesgos asociados a la manera en que circula la información sobre salud mental, particularmente a través de redes sociales. “Sí creo que también tenemos alta influencia de redes sociales y que a veces eso nos juega en contra, porque hay veces que se manosean un poco los términos de psicología, o se inventan términos, o se patologiza todo, que tampoco es la idea”, afirmó.
Frente a ello, Martínez planteó que la prevención debe considerar también aquellos elementos cotidianos que permiten fortalecer la salud mental y reducir factores de riesgo. “La idea es considerar qué nos puede ayudar a cuidar una buena salud mental, y dentro de eso están todos los hábitos de vida saludable, actividad física, alimentación saludable, sueño saludable, el sentido de pertenencia, compartir con otros, encontrar soluciones a los conflictos mediante ciertas habilidades que podemos desarrollar de manera pacífica”, explicó.
Martínez recordó la existencia de la línea *4141 como una herramienta de apoyo para personas que se encuentran en riesgo de suicidio. “Las personas pueden llamar gratuitamente al *4141 si se encuentran en un riesgo de suicidio y van a acceder a una atención de un profesional que los va a orientar y los va a ayudar”, indicó.
La entrada Dra. Vania Martínez: “Prevenir el suicidio es tarea de todos y todas” se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.



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