Datos Clave

La postura:Everton llegó a la ANFP planteando ser declarado ganador de ambos encuentros y luego informó que no disponía de un recinto para completar los minutos pendientes.
El desenlace:Con el Nacional ya reservado para la revancha y sin otra sede definida para completar la ida, los minutos restantes terminaron disputándose en Ñuñoa.
La seguridad:RedGol informó que Everton no utilizó el Registro Nacional de Hinchas y que en el sector visitante ingresaron personas identificadas con códigos 101 y 102.

Everton reclamó públicamente por haber tenido que completar en el Estadio Nacional el partido suspendido ante Universidad de Chile. Sin embargo, nuevos antecedentes entregan otra explicación de cómo la serie terminó trasladándose desde Viña del Mar hasta Ñuñoa, exponiendo graves errores administrativos y operativos del cuadro oro y cielo.

Según reveló RedGol, la dirigencia ruletera llegó a las conversaciones en la ANFP con la pretensión de ser declarada ganadora de la serie en el escritorio, argumentando que los graves incidentes en el Estadio Sausalito fueron originados por la barra visitante.

¿Por qué Everton terminó completando su localía en el Nacional?

La exigencia viñamarina de quedarse con los puntos resultaba imposible, ya que no se encontraba estipulada en las bases del torneo. La idea original de la ANFP era que los minutos restantes de la ida se jugaran el sábado, pero “desde los viñamarinos informaron que no tenían dónde disputarlos”, recordando que el recinto viñamarino no les pertenece, y exigiendo además que se les pagaran los traslados.

Ante la rotunda negativa de Everton por buscar un recinto para ejercer su localía, y considerando que el Estadio Nacional ya estaba arrendado para la revancha del domingo, en Quilín tomaron la decisión más lógica y económica: que el tiempo que quedaba se jugara íntegramente en Ñuñoa. La firme postura viñamarina terminó transformándose en un verdadero autogol.

Las graves fallas de seguridad en el Estadio Sausalito

El problema para la escuadra de la Quinta Región no terminó en la reprogramación. Si bien los desmanes empezaron en la galería de Universidad de Chile, era Everton el equipo encargado de la seguridad del evento, ítem en el que cometieron severas equivocaciones organizativas.

La investigación del medio citado detalló que la organización local “no dispuso del Registro Nacional de Hinchas y en el Sector Laguna, donde se ubicaron seguidores azules, se comprobó que había hinchas con código 101 (que son por delitos) y 102 (por desmanes)”.

¿Qué sanciones arriesgan Everton y Universidad de Chile?

En los próximos días se conocerán las sanciones definitivas por parte del Tribunal de Disciplina de la ANFP. Por un lado, la U arriesga severos castigos debido al actuar de su hinchada, que puso en riesgo a los jugadores obligando a la suspensión por lanzamiento de fuegos artificiales.

En la otra vereda, la situación compromete fuertemente a la directiva ruletera. Se trata de la tercera reincidencia de Everton por hechos similares en la organización de sus espectáculos, lo que podría costarle muy caro en el Tribunal, coronando una semana donde su propia estrategia administrativa los llevó a definir su localía directamente en el estadio del rival.