Hay historias que se conocen de memoria, pero que todavía guardan rincones por descubrir. La de Boris González, más conocido como Zalo Reyes, es una de ellas. Su voz permanece en canciones que atraviesan generaciones, mientras su figura sigue reapareciendo en escenarios, homenajes y nuevas lecturas de la música popular chilena. Sin embargo, detrás de los éxitos y del personaje que conquistó al público, también hubo un niño tímido de Conchalí, aficionado a los animales y la naturaleza, que alguna vez pensó en convertirse en cura.
Ese es uno de los caminos que recorre “Una lágrima y un recuerdo“, la primera biografía escrita por el periodista musical Lucho Hernández, quien reconstruyó la trayectoria del cantante a partir de una investigación documental, testimonios y recuerdos personales. El libro, editado por el Colectivo Abejorros, incorpora también un hallazgo inesperado: fragmentos de un manuscrito que Zalo Reyes había escrito para contar su propia historia.
En conversación con Semáforo de Radio Universidad de Chile, Hernández explicó que conocía al artista desde hacía años, pues era amigo de uno de sus hijos. Esa cercanía, sin embargo, no reemplazó el trabajo periodístico. La investigación comenzó formalmente en enero de 2025 y lo llevó a revisar archivos familiares, prensa y documentos en la Biblioteca Nacional.
“Siempre busqué profundamente en la investigación, con fechas, con datos, lo más preciso posible, con el rigor que merecía una investigación periodística, pero sin perder el norte del personaje del que estaba hablando”, sostuvo. El desafío era encontrar un lenguaje directo y accesible, capaz de transmitir la historia sin convertirla en un tratado y, al mismo tiempo, de conservar el humor que caracterizaba al cantante.
Fue durante ese proceso cuando apareció el manuscrito. El nieto del artista, Boris Andrés, le comentó que conservaba algunas páginas de los intentos de su abuelo por escribir sobre su vida. Hernández aceptó revisarlas y encontró en ellas un material fundamental para narrar los primeros años del músico.
“Fue oro, porque era precisamente una etapa que me interesaba: la primera etapa, los primeros días, los primeros años, el nacimiento”, recordó. Los fragmentos permitieron incorporar la propia voz de Reyes a la reconstrucción de su infancia y abrir el relato desde una perspectiva íntima, siguiendo el comienzo que, a juicio del periodista, el cantante habría querido darle a su historia.
A partir de esas páginas, el libro muestra a un Zalo Reyes anterior a la fama, pero reconocible en los rasgos que marcarían su vida. “Zalo siempre fue Zalo”, afirmó Hernández. “Es muy interesante entender, a través de sus palabras, que era un niño muy tímido, que pensó en ser cura, que le encantaban los animales y la naturaleza”.
La investigación también permitió observar cómo esa personalidad fue encontrando un lugar en la música. El cantante descubrió que su voz podía convertirse en su sustento y en una meta de vida, con una seguridad en su talento que convivía con la sencillez de sus orígenes.

La música popular frente al clasismo
Uno de los ejes que atraviesan “Una lágrima y un recuerdo” es la relación entre la música de Zalo Reyes y los prejuicios que históricamente han recaído sobre las expresiones populares. Aunque sus canciones conquistaron a un público amplio, el reconocimiento no siempre se tradujo en una valoración equivalente por parte de la industria y los medios de comunicación.
Hernández recordó que, durante los años ochenta, la radio FM estaba marcada por una programación predominantemente anglosajona, mientras los artistas populares encontraban espacios más acotados. Reyes ya era un superventas desde fines de los setenta y había conseguido vender más de cien mil copias con sus discos, pero su llegada a la FM tardó varios años.
“Todo lo que era popular, lo que se llamaba ‘cebolla’, se consideraba ordinario en Chile”, explicó el periodista. Esa mirada despectiva no se limitaba a un género musical: también establecía quiénes podían expresar públicamente sus sentimientos y de qué manera podían hacerlo.
“Parecía que solo la gente popular podía decir ‘te quiero’ o ‘te amo’ a sus seres queridos; solo los populares podían cantarle emocionalmente a la gente que querían o hablar de su desamor”, sostuvo.
En ese escenario, Reyes logró abrirse paso a través de su talento y su sentido del humor. Su presencia en televisión, lejos de borrar las diferencias sociales, también puso en evidencia la forma en que lo popular podía convertirse en espectáculo para públicos que lo observaban desde una posición de distancia.
El cantante, sin embargo, consiguió construir una figura transversal. “Logra vencer esas barreras a través de su talento y su sentido del humor”, afirmó Hernández, quien destacó que el artista supo conectar con públicos de distintos sectores sociales sin renunciar a su identidad.
Esa vigencia se expresa hoy en las nuevas generaciones que han vuelto a escuchar y reivindicar su repertorio. Hernández mencionó a artistas y proyectos como Moral Distraída, Los Vásquez, Angelo Pierattini, Cristóbal Briceño y Bloque Depresivo, que ha incorporado “Una lágrima y un recuerdo” a sus presentaciones, incluso en el Estadio Nacional.
Para el periodista, ese interés permite recuperar una dimensión de la trayectoria de Reyes que quedó relegada después de sus años de mayor popularidad, cuando parte del público más joven llegó a conocerlo principalmente a través de memes o de sus apariciones televisivas. “Poder apreciarlo en toda su extensión ha permitido este libro y ha hecho que nuevas generaciones descubran a Zalo Reyes”, señaló.

Una historia que no debía olvidarse
Para Hernández, escribir esta biografía también significó encontrar una voz narrativa que permitiera contar la vida del cantante sin desplazarlo del centro del relato. Aunque la relación personal con Reyes le entregaba una perspectiva privilegiada, el periodista optó por mantenerse al margen y dejar que la historia hablara por sí misma.
“El protagonista no soy yo, por ningún caso. El protagonista no es el periodista: el protagonista es Zalo Reyes”, enfatizó. En la búsqueda de ese tono, recurrió a distintas lecturas, entre ellas obras de Pedro Lemebel, Hernán Rivera Letelier y Charles Bukowski. El propósito era construir una narración ágil y cercana, que combinara el rigor documental con la posibilidad de recrear ciertos episodios sin perder de vista que se trataba de una historia real.
“Es una historia que ocurrió, que a mí me interesaba que no se olvidara y que las nuevas generaciones pudieran descubrir”, explicó. Publicado el 9 de septiembre, “Una lágrima y un recuerdo” marca el debut editorial de Hernández y propone mirar a Zalo Reyes más allá de sus canciones más conocidas: desde su intimidad familiar hasta las barreras sociales que debió enfrentar para instalarse como una figura central de la música popular chilena.
El libro se encuentra disponible a través del Colectivo Abejorros y en la Tienda Nacional, en calle Merced, en Santiago. Además, el próximo 29 de octubre se realizará un conversatorio y una firma de ejemplares en ese espacio.
La entrada Lucho Hernández y la historia de Zalo Reyes: “Todo lo que era popular, lo que se llamaba ‘cebolla’, se consideraba ordinario en Chile” se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.




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