Pagaba cerca de $50 mil en luz y de la noche a la mañana debe más de $2 millones
Completamente desconcertada quedó Marta Edith Astudillo Aliaga, vecina que en promedio pagaba cerca de 50 mil pesos en luz al mes, y de la noche a la mañana le llegó una cuenta por $2.612.626, de los que asegura debe pagar sí o sí, de lo contrario la cortarán el suministro según le informaron.
El millonario cobro, estableció, corresponde al consumo entre el 3 de julio y 5 de agosto de este año. La vecina contó que en su casa vive con su hija, quien presenta la condición genética de albinismo y que no suele escuchar si llaman a su puerta o no, y en este tiempo no habían tomado el estado de la luz, «pero yo había hablado para que sacaran el medidor y lo colocaran más afuera, porque donde estaba no se logra ver desde la calle, entonces yo paga 50, hasta 60 mil pesos que me salía a veces», mencionó.
Según explicó Marta, un día mientras estaba su hijo en casa, llegó un inspector quien entró a ver el medidor y habría señalando que estaba malo, debido a que estaba consumiendo una cantidad de energía equivalente a la de un negocio. De ahí no pasó nada más, enfatizó, hasta que le llegó la boleta de la luz con cobro de $2.612.626.
En ese contexto, la vecina sostuvo que se acercó a Chilquinta para estampar un reclamo ante esta situación. Esperó un resultado favorable, pero recibió de vuelta un correo comunicándole que le iban a cortar la luz si no cancelaba el monto mencionado.
Tras esto, Astudillo aseguró que de inmediato fue a las oficinas de la empresa para saber qué había pasado con su reclamo, donde le habrían entregado una hoja señalando que su medidor sí está en buenas condiciones y que debe cancelar los más de $2 millones, ofreciéndole repactar la deuda. Además, informándole que el consumo arrojado en el mes de agosto en su medidor era de 277 mil pesos: «Les dije que no puede ser, si mi casa está sola, yo salgo en la mañana a las 7 y vuelve en la tarde tipo 6:30, entonces, cómo va a salir tanta energía… es imposible», cuestionó,
Al respecto, explicó que en su casa no hay secadora de ropa, no tiene microondas, por mencionar algunos artículos electrónicos. Eso sí, posee una lavadora, pero que solo ocuparía los días sábado, sembrando aún más las dudas de su caso.
En el mes de mayo canceló alrededor de 48 mil pesos, sin embargo, el problema comenzó en junio, fecha en que hizo el reclamo, ahí no le enviaron la boleta, tampoco en julio, pero en agosto sí llegó la boleta, como mencionó, por un monto de 277 mil pesos: «Entonces, le digo a la señorita que esa suma no puede ser, porque si fuera una casa grande donde viviera harta gente a lo mejor podría ser, pero es pequeña».
Respecto al origen del cobro por más de 2 millones de pesos dijo que le informaron que se trataría de un cobro retroactivo por lo que gasta el medidor, pero que aún desconoce de dónde su medidor está registrando tanto consumo de energía, reforzando su idea que en una primera instancia le señalaron que el medidor estaba defectuoso y en una segunda oportunidad que estaba todo en orden, debiendo cancelar sí o sí, o de lo contrario repactar la deuda para pagar el total de lo adeudado. «Les dije que no, así es que mañana (hoy) voy a ir a la Superintendencia (SEC) a Santiago a colocar el reclamo, porque entre el viernes y lunes me van a cortar la luz», precisó la vecina.
Según su versión, ella no sería la única afectada. Cuenta que su vecina de al frente tuvo que pagar un millón de pesos en consumo: «Ella repactó la deuda, pagando por temor a que le cortaran la luz. A mucha gente le pasa lo mismo», sostuvo Marta.
Estableció que, en su caso, trabaja en una casa particular donde recibe un sueldo mínimo y «no tengo para pagar esa cantidad de plata», admitió. Asimismo, sobre el consumo excesivo añadió que para Chilquinta es normal, no se lo justifican.
En su testimonio, reiteró que en su visita a las oficinas les cuenta que es imposible ese consumo «y la señorita me dice ‘bueno, eso es lo que está arrojando el medidor, indicando que usted gastó esa luz’; les digo ‘cómo voy a gastar esa luz, si no estoy todo el día en mi casa. Mi hija no ve tele, porque ella es albina, teniendo muchos problemas de visión, le queda el 10%; claro que está con teléfono, pero no va a consumir esa cantidad de luz… es imposible’. Así es que ese es el gran problema al día de hoy», criticó.
A modo de consuelo, la funcionara de Chilquinta le habría mencionado que sí o sí tiene que repactar, «’o sea, no va a pagar los dos millones juntos, lo va a ir pagando en cuotas’, pero a ellos lo único que le interesa es que uno les pague. Lo que ellos dicen es así y no es así la cosa».
Finalmente, reconoció que el querer hacer público su caso no es para recibir ayudas: «Yo lo que quiero que ellos sean más realistas, porque yo soy de un sector rural, entonces, hay miles de personas que deben estar pasando por lo mismo que estoy pasando yo y no saben qué hacer. Muchos se asustan y para no quedar sin luz repactan la deuda, entonces, aparte de seguir pagando el consumo de luz, porque en estos momentos el consumo mensual de mi casa es de 277 mil pesos, más yo pactando esa deuda. Pero eso es imposible, porque yo no puedo consumir esa cantidad de luz, eso no es verdad», cerró.
En todo este drama, contó que ha sido acompañada por el concejal de Santa María, Danilo Arancibia Brante. Respecto a su casa, señaló que es pequeña, de 32 metros cuadrados.
RESPUESTA DE CHILQUINTA
Ante esta problemática, esta fue la respuesta que Chilquinta proporcionó a Diario El Trabajo: “Respecto de este caso, históricamente se han registrado dificultades para acceder al medidor y obtener su lectura. Desde 2023, Chilquinta ha informado reiteradamente esta situación a través de avisos adjuntos a las boletas del cliente, solicitando las facilidades necesarias para realizar la lectura. Actualmente estamos revisando los antecedentes y en contacto con la cliente para abordar su situación y revisar el cobro correspondiente conforme a la normativa vigente“.

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