La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desalojo en Madrid se convirtió en símbolo de las masivas protestas por la vivienda en España, agrega un nuevo elemento de tensión al escenario político de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Todo en medio de una campaña marcada por la disputa entre los partidos, la reorganización de las candidaturas y la incertidumbre sobre quién podrá formar el próximo Gobierno.

Maricarmen falleció este miércoles, después de permanecer dos semanas hospitalizada tras su desalojo. Su caso provocó una fuerte reacción entre la sociedad española, especialmente después de que fuera desalojada en camilla hasta un hospital. Aunque el Sindicato de Inquilinas consiguió un acuerdo que le habría permitido regresar a su hogar, la solución llegó demasiado tarde.

Su muerte provocó nuevas manifestaciones de indignación entre las personas que mantienen una acampada en la Puerta del Sol de Madrid, mientras los sindicatos convocaron una huelga general para el próximo 11 de noviembre, con la vivienda entre sus principales reivindicaciones.

Maricarmen Abascal.
Maricarmen Abascal, mujer española de 87 años que se convirtió en un símbolo de la crisis de vivienda en España. Foto: Aton/Europa Press.

Su historia terminó por transformar completamente el escenario político español. Hasta hace algunas semanas, el debate estaba dominado por las investigaciones judiciales sobre el entorno del presidente Pedro Sánchez, la crisis migratoria en Ceuta y las tensiones con Marruecos. Sin embargo, las protestas por la vivienda y el fracaso parlamentario de las medidas impulsadas por el gobierno precipitaron el adelanto de unas elecciones originalmente previstas para 2027.

Las formulas para llegar a la Moncloa

Ahora, la disputa electoral comienza a reorganizarse alrededor de tres interrogantes. Quién es responsable de la crisis habitacional, qué fuerzas políticas pueden ofrecer soluciones y qué mayoría parlamentaria será capaz de gobernar España durante los próximos años.

En España los ciudadanos no eligen directamente a un presidente. El próximo 29 de noviembre deberán renovarse los 350 diputados del Congreso y 209 senadores elegidos directamente por la ciudadanía. Posteriormente, será el nuevo congreso el encargado de investir a un presidente del gobierno. Para conseguirlo se necesitan inicialmente 176 diputados, aunque también existe la posibilidad de alcanzar la investidura mediante una segunda votación por mayoría simple. Por eso, además de los resultados electorales, serán fundamentales las alianzas entre los partidos.

En cuanto a los principales protagonistas, Pedro Sánchez volverá a encabezar la candidatura del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), por la centroizquierda. Desde la oposición, el Partido Popular (Pp), por la centroderecha, estará liderado nuevamente por Alberto Núñez Feijóo, mientras que Vox, de ultraderecha, competirá con Santiago Abascal. Aunque estas dos últimas fuerzas concurrirán por separado, la posibilidad de que negocien un acuerdo para formar gobierno ocupa un lugar central en la discusión electoral.

Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular español. Foto: redes sociales de Feijóo

Mucho más complejo aparece el panorama a la izquierda del PSOE. Las organizaciones que integraron Sumar intentan reorganizarse mediante una nueva alianza denominada Frente Amplio, que reúne a Izquierda Unida, Más Madrid, los comunes catalanes y Movimiento Sumar. Sin embargo, la vicepresidenta Yolanda Díaz descartó repetir como candidata y todavía no existe un liderazgo consensuado.

Entre las figuras que aparecen destacan la ministra de Sanidad, Mónica García; el dirigente de Izquierda Unida, Toni Valero; y especialmente la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, estrechamente vinculada con el movimiento por el derecho a la vivienda. Colau manifestó su disposición a competir, pero condicionó su participación a la construcción de una alianza más amplia, que incorpore también a Podemos y otras organizaciones.

Precisamente ahí aparece otra protagonista, Irene Montero, exministra de Igualdad y actual eurodiputada, quien ya fue proclamada candidata de Podemos. Montero propone realizar elecciones primarias abiertas los días 14 y 15 de octubre para definir una eventual candidatura conjunta. Sin embargo, la propuesta todavía no consigue el respaldo del resto de las organizaciones y permanece abierta la posibilidad de que este sector vuelva a competir dividido.

A esta fragmentación se suman las fuerzas nacionalistas y soberanistas, especialmente en Cataluña y el País Vasco. Entre ellas destaca Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya y que ha surgido como una de los principales rostros de la izquierda española, ha defendido una mayor coordinación entre las izquierdas de distintos territorios. También competirán Junts, el Partido Nacionalista Vasco y EH Bildu, organizaciones que podrían resultar determinantes para la formación del próximo Gobierno. Los partidos tendrán hasta el 16 de octubre para comunicar sus coaliciones y hasta el 26 para presentar formalmente sus candidaturas.

La estrategia de Sánchez y las encuestas

Mientras tanto, Pedro Sánchez busca recuperar la iniciativa política. Este 6 de octubre, el ejecutivo volvió a aprobar dos decretos vinculados con la vivienda, uno de los cuales entró en vigor este jueves y ahora deberá superar su convalidación parlamentaria. El Gobierno también pretende mantener una intensa actividad en materias como pensiones, salario mínimo y gasto social.

Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez.
Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Foto: PES Communications.

La estrategia de Sánchez pasa por transformar las elecciones en una discusión sobre las políticas sociales y las dificultades que enfrentó su gobierno para conseguir apoyos parlamentarios. Sin embargo, enfrenta una contradicción importante, busca presentarse como respuesta a una crisis habitacional que también se profundizó durante sus años en el poder. Además, que las movilizaciones hayan precipitado las elecciones no significa necesariamente que quienes protestan vayan a respaldar electoralmente al oficialismo.

Las encuestas muestran un escenario especialmente complejo para el PSOE y las fuerzas situadas a su izquierda. Según el promedio de sondeos de la televisión pública española, RTVE, actualizado al 5 de octubre, el Pp obtendría unos 137 diputados, seguido por el PSOE con 104 y Vox con 65. Bastante más atrás aparecen Sumar, con una estimación de diez representantes, y Podemos, con apenas tres.

La principal diferencia respecto de las elecciones de 2023 no estaría tanto en el Pp, que mantendría sus 137 diputados, sino en el crecimiento de Vox, que prácticamente duplicaría sus 33 representantes actuales. En contraste, el PSOE retrocedería desde los 121 diputados obtenidos hace tres años, mientras que la izquierda alternativa sufriría una reducción todavía mayor.

De cumplirse estas proyecciones, el Pp y Vox sumarían 202 diputados, ampliamente por encima de los 176 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. En cambio, las fuerzas que respaldaron la investidura de Sánchez reunirían alrededor de 145 representantes. Esto no significa que exista un acuerdo entre Feijóo y Abascal, pero permite comprender por qué una eventual negociación entre ambos concentra buena parte de la atención.

Un panorama semejante muestra la encuesta de 40dB. publicada esta semana por El País y la Cadena SER. Allí, el Pp alcanza el 31,6% de los votos, seguido por el PSOE con un 27,4% y Vox con un 18,4%.

Sin embargo, no todos los sondeos coinciden. El Centro de Investigaciones Sociológicas situó en septiembre al PSOE en primer lugar, con un 31%, frente al 25,5% del Pp, lo que demuestra las diferencias que existen entre las estimaciones.

Pero hay un elemento particularmente interesante. A pesar del mayor respaldo electoral que varias encuestas atribuyen a la derecha, la demanda por una mayor intervención pública en el mercado de la vivienda atraviesa las distintas posiciones políticas. Según otro estudio de 40dB., el 67,5% de los españoles respalda limitar los precios de los alquileres, incluyendo al 56,5% de los votantes del Pp y al 55,2% de los simpatizantes de Vox.

Esto revela que apoyar mayores regulaciones habitacionales no necesariamente significa votar por partidos de izquierda. Para una parte importante del electorado, cuestiones como la inmigración, la seguridad o la evaluación de la gestión gubernamental también pueden resultar determinantes al momento de sufragar.

Finalmente, hay una incógnita que todavía no reflejan las encuestas; el impacto político de la muerte de Maricarmen Abascal y de esta nueva etapa de movilizaciones por la vivienda. Los principales sondeos disponibles se realizaron antes de su fallecimiento y algunos incluso antes de la crisis parlamentaria que precipitó las elecciones. Por eso, las próximas semanas serán fundamentales para observar si este nuevo escenario modifica las preferencias ciudadanas o si las movilizaciones sociales y el comportamiento electoral continúan por caminos diferentes.

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