En Brasil, la disputa por el poder no se libra únicamente en los actos de campaña, las encuestas o los debates televisados. También atraviesa los templos, las prédicas dominicales y las redes de confianza que se construyen entre pastores y fieles. Allí, donde la palabra religiosa se entrelaza con las preocupaciones cotidianas, se ha ido consolidando una fuerza política capaz de inclinar el resultado de una elección presidencial.

Esa transformación es el punto de partida de “Apocalipsis en los trópicos“, el documental de la cineasta brasileña Petra Costa que examina el ascenso del movimiento evangélico y su influencia en la política del país. Estrenada internacionalmente en el Festival de Venecia en 2024 y disponible en Netflix desde julio de 2025, la película recorre los años más convulsos de la reciente historia brasileña: la pandemia de Covid-19, las elecciones de 2022, la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva y la crisis institucional que culminó con el intento de golpe de Estado posterior a esos comicios. En mayo de 2026, la producción obtuvo el Premio Platino Xcaret a mejor documental.

A través de figuras como el pastor Silas Malafaia, uno de los principales aliados religiosos del bolsonarismo, Costa observa cómo determinados liderazgos religiosos han adquirido una influencia que desborda el ámbito espiritual. La película plantea una pregunta inquietante: qué sucede cuando la fe deja de ser solamente una experiencia íntima o comunitaria y comienza a operar como una herramienta de movilización política, capaz de definir adversarios, orientar preferencias electorales y disputar el rumbo de las instituciones.

La pregunta adquiere especial relevancia ante la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre, que enfrenta al presidente Lula da Silva con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. En una contienda marcada por la polarización, el voto evangélico constituye uno de los territorios más codiciados por ambas campañas.



De los templos a las urnas

El crecimiento de esta comunidad religiosa ayuda a comprender la magnitud de su influencia. Según datos de la encuestadora Quaest citados por BBC News Mundo, el 29% de los brasileños mayores de 16 años se identificaba como evangélico, mientras que el 50% se declaraba católico. Una transformación profunda para un país que durante décadas tuvo una abrumadora mayoría católica.

Sin embargo, su importancia no se explica únicamente por el número de fieles. Las iglesias han desarrollado una presencia territorial que conecta la prédica con la vida cotidiana de millones de personas, particularmente en sectores populares donde las redes comunitarias cumplen funciones que van más allá del culto religioso.

El politólogo, académico y doctor en sociología por el Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (IESP-UERJ), Alexis Cortés, destaca precisamente esa combinación entre capacidad comunicacional y organización territorial. “La Iglesia evangélica supone un espacio de influencia comunicacional. Hay iglesias que son dueñas de grandes medios, tanto de televisión como de radio, pero también tienen una fuerte presencia territorial, una organicidad muy importante, particularmente en los barrios populares”, explica.

Esta presencia permite comprender por qué los liderazgos religiosos pueden convertirse en interlocutores políticos de primer orden. Un pastor no necesariamente influye solo a través de lo que dice desde el púlpito, pues también puede participar en redes de apoyo, acompañamiento y organización comunitaria que construyen vínculos duraderos con sus congregaciones.

Cortés plantea que el respaldo de sectores evangélicos fue fundamental para ampliar la llegada de Bolsonaro a espacios donde su discurso encontraba resistencias. “El hecho de que ciertas iglesias evangélicas apoyaran a Bolsonaro fue lo que le permitió penetrar en esos sectores”, sostiene.

"Apocalipsis en los trópicos", documental de Netflix.
“Apocalipsis en los trópicos”, documental de Netflix.

La alianza se fortaleció mediante un lenguaje compartido en torno a la familia, las costumbres y la defensa de determinados valores morales. En ese escenario, las diferencias políticas comenzaron a presentarse, en ocasiones, como una disputa entre quienes defenderían la religión y quienes supuestamente amenazarían su existencia.

De hecho, el documental de Petra Costa muestra cómo figuras religiosas como Malafaia se transformaron en interlocutores privilegiados del bolsonarismo, mientras la fe adquiría una presencia cada vez mayor en el discurso público de la derecha.

Todo lo anterior, poniendo sobre la mesa antecedentes que demuestran la intervención de Estados Unidos en el continente durante el gobierno de Richard Nixon a través del financiamiento de grupos de misioneros evangélicos. Esto, con el fin de contrastar los avances de la teología de la liberación y los movimientos sociales que marcaron el rol de la Iglesia Católica durante los años de la guerra fría.

“Efectivamente, existió una política deliberada de Estados Unidos para promover misiones evangélicas. Pero también es cierto que, cuando se produce la transición democrática, particularmente en Brasil, la centralidad que tenía la Iglesia católica como agente de movilización social comienza a debilitarse. También pierde fuerza el componente de educación popular del mundo católico, que buscaba justamente promover el empoderamiento de las comunidades en situación de desventaja social”, explicó Cortés.

“Se crea así un espacio vacío que comienza a ser ocupado por el mundo evangélico, que desarrolla un trabajo sistemático. En el caso de Brasil, adquiere fuerza propia. Muchos autores se refieren a estos sectores como ’empresarios de la fe’, porque existen grandes conglomerados económicos y religiosos ligados al mundo evangélico, verdaderos imperios con una fuerte presencia en la economía. Esa presencia se ha transformado en influencia política, cultural y comunicacional, a través de los medios de comunicación y de su presencia en el Congreso, otorgándole un peso sustantivo a este sector dentro de la sociedad”, agregó.

"Apocalipsis en los trópicos", documental de Netflix.
“Apocalipsis en los trópicos”, documental de Netflix.

La construcción de un adversario

Uno de los mecanismos centrales de esta disputa es la llamada agenda moral. En ella, debates sobre el aborto, los derechos de las diversidades sexuales y las transformaciones familiares se convierten en fronteras que separan a quienes se presentan como defensores de la tradición de quienes son retratados como una amenaza.

La antropóloga Regina Novaes, citada por BBC News Mundo, explica que, a medida que algunos sectores evangélicos conquistaron espacios institucionales, se fueron acercando a posiciones de derecha articuladas en torno a una agenda contraria al aborto y a los derechos de las minorías sexuales. Entre los factores que ayudan a explicar esa convergencia aparecen el temor a los cambios sociales, la inseguridad y el desencanto de ciertos sectores populares con las promesas de inclusión de los gobiernos de izquierda.

En ese terreno, la religión puede convertirse en un lenguaje político especialmente eficaz: las diferencias sobre políticas públicas dejan de presentarse únicamente como desacuerdos y pasan a adquirir una dimensión moral.

Pero el fenómeno no está exento de contradicciones. Joel Olmos, alcalde de La Cisterna y dirigente de izquierda con una trayectoria vinculada al mundo evangélico, advierte que la relación entre religión y política no puede reducirse a una identificación automática entre cristianismo y conservadurismo.

"Apocalipsis en los trópicos", documental de Netflix.
“Apocalipsis en los trópicos”, documental de Netflix.

“Lo que ocurre es que los gobiernos de izquierda, en general, tienden a adoptar una posición que niega la espiritualidad. El Estado se supone laico, pero termina invisibilizando las espiritualidades, cuando lo que hay que hacer es justamente lo contrario”, plantea.

A su juicio, el desafío está en construir una relación con las comunidades religiosas que reconozca su presencia social sin renunciar al carácter laico del Estado. Esa apertura, sostiene, permitiría ampliar los espacios de participación y evitar que la ultraderecha monopolice la representación política de los creyentes.

Olmos cuestiona, además, la contradicción entre invocar la fe para defender determinados valores y utilizar ese discurso para justificar la exclusión de otros grupos. “Si uno mira el ideario evangélico, encuentra el amor al prójimo, una espiritualidad que se expresa precisamente a través de ese amor. Y ese amor al prójimo no está presente en ese sector político que desprecia la vida, utiliza la violencia como instrumento político y está dispuesto a mentir, robar y engañar para conservar sus privilegios”, afirma.

Su crítica apunta a una disputa por el significado mismo de la religión, en torno a si esta debe funcionar como una frontera que distingue entre quienes merecen pertenecer a una comunidad y quienes quedan fuera de ella, o como una práctica orientada a la solidaridad y la inclusión.

"Apocalipsis en los trópicos", documental de Netflix.
“Apocalipsis en los trópicos”, documental de Netflix.

La batalla por el voto religioso

La relevancia electoral de esta discusión se observa en las preferencias de los votantes. Un sondeo de Quaest citado por BBC News Mundo situó a Flávio Bolsonaro por delante de Lula entre los electores evangélicos, con un 46% frente al 27%. Entre los católicos, en cambio, Lula registraba un 48% de apoyo, mientras Bolsonaro alcanzaba el 29%. Las cifras muestran una diferencia significativa entre ambos segmentos, aunque no permiten concluir que todos sus integrantes voten de la misma manera.

Esa distinción es fundamental. La identidad religiosa no determina por sí sola la decisión electoral, que también está atravesada por la situación económica, la seguridad, la clase social y las experiencias particulares de cada votante.

De hecho, tanto Lula como sus adversarios han buscado establecer vínculos con el electorado religioso. El documental de Costa muestra los esfuerzos del mandatario por construir un discurso de reconciliación y acercarse a sectores que, en buena medida, se han inclinado hacia el bolsonarismo.

Para Cortés, además, la relación entre la izquierda y el mundo evangélico no siempre estuvo marcada por el distanciamiento. En Brasil, recuerda, hubo iglesias y figuras religiosas que mantuvieron vínculos con los gobiernos del Partido de los Trabajadores, antes de que parte de esos sectores comenzara a aproximarse a posiciones más conservadoras.

“Durante los gobiernos de Lula y Dilma, algunas iglesias evangélicas importantes, como la Iglesia Universal, y algunas de sus figuras eran aliadas del PT y de Lula da Silva”, señala.

El escenario actual, por tanto, no responde a una incompatibilidad natural entre la fe evangélica y la izquierda, sino a una transformación de las alianzas, los discursos y las formas de representación política. También existen pastores, comunidades y creyentes que se oponen al bolsonarismo y defienden una lectura del cristianismo vinculada a la justicia social y los derechos humanos.

La propia experiencia chilena que describe Olmos permite observar esa diversidad. El alcalde recuerda la participación de sectores evangélicos progresistas en la resistencia a la dictadura y su contribución a iniciativas como el feriado evangélico y el desarrollo de políticas públicas vinculadas a la libertad religiosa.

“La gracia es que el sector progresista está bien organizado y logra, por ejemplo, contener esta arremetida más conservadora”, sostiene al comparar la experiencia chilena con la brasileña.

Senador Flávio Bolsonaro concede entrevista a los medios en el Senado brasileño.
Senador Flávio Bolsonaro concede entrevista a los medios en el Senado brasileño. Foto: Edilson Rodrigues/Agência Senado.

Entre la fe, el poder y la democracia

La influencia política de las iglesias evangélicas también plantea preguntas sobre los límites de la representación religiosa dentro de una democracia. ¿Hasta dónde puede una comunidad de fe intervenir en el debate público? ¿Qué sucede cuando un liderazgo espiritual concentra suficiente poder como para incidir en las decisiones de un gobierno o en la composición de las instituciones?

En “Apocalipsis en los trópicos”, esas preguntas aparecen vinculadas a uno de los momentos más críticos de la democracia brasileña: la crisis que siguió a la derrota de Bolsonaro en 2022 y el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. La película examina el modo en que ciertos discursos religiosos se entrelazaron con la movilización política y con las expresiones de rechazo a los resultados electorales.

Para Cortés, el problema no radica en la participación política de las personas creyentes, sino en la posibilidad de que determinados sectores utilicen esa identidad para concentrar poder y debilitar los contrapesos institucionales.

Olmos, por su parte, plantea que el desafío consiste en recuperar una dimensión comunitaria de la fe que permita enfrentar la exclusión sin reproducirla. “Ese modelo tan violento, que genera segregación y miseria, es algo que una persona evangélica debiera sentirse llamada a combatir. No mediante la violencia, sino a través del diálogo, la inclusión y la integración de las comunidades”, afirma.

En vísperas de la segunda vuelta, el voto evangélico vuelve a situarse en el centro de la disputa presidencial brasileña. Su peso demográfico, su capacidad de organización y la influencia de algunos de sus liderazgos lo convierten en un actor que ninguna candidatura puede ignorar, aunque reducirlo a una sola orientación política sería desconocer las diferencias que atraviesan a sus comunidades.

En Brasil, donde millones de personas encuentran en las iglesias un espacio de pertenencia, ayuda y sentido, la disputa no se limita a conquistar sus votos. También se juega en la definición de qué lugar ocupará la religión en la vida pública y qué valores se invocarán para construir el futuro del país.

La entrada De los templos al poder: cómo el movimiento evangélico transformó la política brasileña se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.