- El establecimiento educacional dio a conocer un espacio destinado a la regulación emocional y apoyo a estudiantes. La iniciativa vendría a ser pionera y única en su tipo en la comuna.-
Con el objetivo de fortalecer la inclusión y el bienestar integral de sus estudiantes, el Colegio Pirámide de San Felipe inauguró su nueva sala de neurobienestar, un espacio diseñado para atender la neurodivergencia, las desregulaciones emocionales y conductuales, así como también diversas necesidades educativas especiales.
Se trata de una iniciativa que, según destacaron desde el propio establecimiento, sería única en su tipo dentro del sistema escolar de la comuna de San Felipe, posicionando al colegio a la vanguardia en materia de inclusión y apoyo socioemocional.
El director del establecimiento, Diego Nazar Vera, explicó que «esta es una sala dedicada a la atención de la neurodivergencia, a la regulación emocional y conductual de nuestros estudiantes, tal como dice el nombre es un espacio de bienestar para que ellos vuelvan de alguna manera a regularse, a regular sus emociones, a regularse lógica y emocionalmente para luego volver a clase y tener un rendimiento, digamos, acabado, completo en la sala de clase».
Sobre el origen de la iniciativa, destacó que «nos motivó fundamentalmente el sello de inclusión que tiene el colegio. Nuestro colegio en sus 23 años de historia tiene un sello que fue instaurado por sus sostenedores en pos de la inclusión, de la diversidad, de que todos se sientan parte», explicó.
El proyecto comenzó a gestarse durante marzo de 2025, cuando fue incorporado a la planificación anual del establecimiento, desarrollándose a lo largo de ese año hasta concretarse finalmente en 2026. «Es un proyecto autónomo que lo hemos tratado de sacar adelante con nuestros recursos», agregó el director.
En cuanto a su funcionamiento, la sala estará a cargo del equipo psicoeducativo, integrado por profesionales como psicóloga, educadoras diferenciales, equipo UTP y estudiantes en práctica, quienes trabajarán en la regulación emocional de los estudiantes a través de distintas metodologías y estrategias sensoriales.
En ese sentido, la educadora diferencial Yaritza Aguilera, detalló que «la sala cuenta con una planificación específica para cada estudiante, según el tipo de desregulación emocional que tengamos. Todo es planificado según un tiempo y según tres actividades que eligen los estudiantes para poder ingresar a la salita y poder hacer esta contención emocional».
El espacio cuenta con diversos implementos como piscina de pelotas, mantas de peso, audífonos para aislar el ruido y cortinas de luces, elementos que buscan estimular los sentidos y favorecer la calma. Estas herramientas permiten desarrollar circuitos de regulación que ayudan a los estudiantes a recuperar el control emocional y reincorporarse a sus actividades académicas.
Además, se trata de una iniciativa inclusiva para toda la comunidad escolar, abarcando desde prekínder hasta cuarto medio. «Esta sala es un espacio donde puede entrar cualquier estudiante, de cualquier edad, que en su momento necesita un espacio de calma y de regulación emocional», indicó Aguilera, destacando que no está limitada únicamente a diagnósticos específicos.
Desde la mirada estudiantil, la implementación fue valorada como un avance significativo en la convivencia escolar. El presidente del Centro de Estudiantes del Colegio Pirámide, Joaquín Lazcano, señaló que «desde mi perspectiva siento que es algo que necesitamos mucho, demasiado», agregando que «con el apoyo de esta sala siento que va a ser una ayuda para los que alumnos que se desregulan».
Asimismo, el estudiante reconoció que factores como la presión académica y emocional inciden en el bienestar de los alumnos. «Muchas veces siento que la presión o el hecho de sentir orgulloso a alguien; la presión de querer mejorar, prestar atención y la frustración de que las cosas no salen como uno quiere, son factores que a uno lo desbordan emocionalmente», expresó, evidenciando una realidad presente en las aulas.
Los apoderados también valoraron positivamente la iniciativa, destacando el compromiso del establecimiento con el desarrollo integral de los estudiantes. Jocelyn Fredes, madre de un alumno de segundo básico, manifestó que «este colegio hizo que mi hijo escribiera, que mi hijo estudiara, que mi hijo aprendiera a leer; eso es un progreso para un autista, muy muy grande», relevando además que «aquí no hacen diferencia si tú eres autista o eres TDAH, no, no importa. Aquí es igual para todos», relevó.
Por su parte, Claudia Sáez, apoderada de cuarto básico, comentó que «ha sido una instancia maravillosa», agregando que este tipo de espacios no solo beneficia a los estudiantes, sino también a sus familias, ya que «el que los estudiantes estén regulados le da mucha mayor tranquilidad también a los papás y a las mamás».
De esta manera, la implementación de la sala de neurobienestar no solo responde a una necesidad creciente en el ámbito educativo, sino que también refleja un cambio en la forma de abordar el aprendizaje, integrando el desarrollo emocional como un pilar fundamental.



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