La seguidilla de expresiones del gobierno de Javier Milei en torno a la soberanía del Estrecho de Magallanes abrió un debate sobre la capacidad de respuesta del Estado chileno. Parlamentarios, dirigentes y académicos abordan los pasos a seguir para resguardar los tratados vigentes y evalúan el desempeño del Ejecutivo frente a las presiones territoriales y geopolíticas.
Desde el ámbito político, las declaraciones apuntan directamente a la conducción de La Moneda y su relación con las potencias extranjeras. En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la senadora Beatriz Sánchez (FA) atribuyó el manejo diplomático a una situación de “incompetencia y cobardía”, responsabilizando de manera específica al presidente José Antonio Kast y al ministro de Relaciones Exteriores. Según Sánchez, las autoridades “no quieren incomodar ni a Estados Unidos, ni a Israel, ni a Argentina, y no defienden a Chile”, cuestionando además el silencio oficial ante los agravios históricos proferidos por representantes extranjeros en territorio nacional.

El diputado Jorge Brito (FA) respaldó los cuestionamientos institucionales, indicando que el país “ha perdido la altura de miras” que caracterizaba a su política exterior. El parlamentario propuso conformar un equipo asesor en asuntos internacionales integrado exclusivamente por personas “que no tengan ciudadanía argentina”, en alusión a las influencias dentro del aparato estatal. Asimismo, Brito lamentó que esta falta de visión de Estado haya alterado posturas históricas de la diplomacia nacional, mencionando como ejemplo el deterioro de las relaciones institucionales con Palestina.
Ambos coincidieron en alertar sobre el grado de subordinación ante Estados Unidos. Sánchez apuntó a un nivel de “sometimiento” inédito en los últimos 30 años, ejemplificando con las intervenciones del embajador norteamericano y las recientes declaraciones de autoridades estadounidenses respecto al Estallido Social. Frente a este escenario, Brito exigió que el país recupere su autonomía diplomática, concluyendo que “nuestra prosperidad no debe depender de ninguna potencia y Chile no debe ser el vagón de cola de Estados Unidos”.
El análisis desde Argentina: “Errores no forzados”
En conversación con nuestro medio, el politólogo e investigador argentino Ezequiel Magnani explica que las declaraciones de las autoridades transandinas, como las del jefe de la Fuerza Aérea y las del canciller Pablo Quirno respecto a que Argentina es un país bioceánico, corresponden a “errores graves no forzados”. El académico detalla que estos episodios derivan de un profundo desconocimiento comunicacional, puesto que en el ámbito diplomático y jurídico de su país existe plena claridad de que el Estrecho de Magallanes corresponde a soberanía chilena, tal como lo establecen el Tratado de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.

El analista descarta tajantemente que exista una agenda estructurada de reivindicación territorial dirigida hacia Chile. Magnani argumenta que el foco diplomático y estratégico de la administración de Milei en el extremo sur está concentrado exclusivamente en el Reino Unido y la disputa por la descolonización de las Islas Malvinas. Por lo tanto, interpreta que cualquier aspereza bilateral responde más a desprolijidades en el manejo de la política exterior argentina que a un intento deliberado por generar un conflicto limítrofe con Santiago.
Respecto a la influencia norteamericana, Magnani señala que el alineamiento de Buenos Aires con Washington ha permitido a Estados Unidos ganar injerencia en la región patagónica, interviniendo puertos como el de Ushuaia en el marco de su disputa global con China. Para evitar que las potencias extrarregionales se aprovechen de la división bilateral y estabilizar el vínculo, el investigador sugiere reactivar los mecanismos del Tratado de Maipú de 2009, retomando las reuniones interministeriales entre ambos gabinetes para reconstruir los patrones de confianza mutua.
Déficit geopolítico y disuasión
Desde la academia nacional, el diagnóstico sobre el Ministerio de Relaciones Exteriores apunta a una severa falta de visión estratégica. El doctor en Estudios Latinoamericanos y académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, sostiene que la Cancillería evidencia una “comprensión deficitaria” del nuevo paradigma global, manteniendo un enfoque puramente comercial cuando el escenario actual exige una lectura basada en el control geopolítico de espacios y recursos críticos. Sobre las acciones concretas, Aranda recalca que Chile no debe dar el tema por zanjado tras una simple nota de protesta, sino perseverar formalmente en la exigencia de que Argentina enmiende o reemplace el decreto de su directiva nacional de política de defensa número 457.

El Doctor en Ciencia Política y analista internacional, Mladen Yopo coincide en la existencia de improvisación y falta de proactividad en el Ministerio, criticando una gestión que abandonó la defensa de principios históricos como la autodeterminación y la solución pacífica de controversias. Yopo propone adoptar una postura basada en la firmeza jurídica y el fortalecimiento de la disuasión en la zona austral, aumentando la presencia estatal en Magallanes sin llegar a una escalada militar, y separando estrictamente la política de Estado de la afinidad ideológica que puedan tener los mandatarios.
Finalmente, los analistas alertan sobre los efectos de la agenda de Washington en la política regional. Aranda explica que la reactivación de la Doctrina Monroe facilita los movimientos de Argentina debido a su convergencia con los lineamientos estadounidenses. Para contrarrestar esta presión, Yopo advierte que la Cancillería debe abandonar su actual inacción y buscar “alianzas flexibles” con países de pensamiento progresista en el ámbito internacional, tales como Australia, Nueva Zelanda, Canadá y naciones europeas, evitando así un amarre estratégico exclusivo y perjudicial con Estados Unidos.
La entrada Estrecho de Magallanes: Mundo político y académico apunta a “improvisación” diplomática frente a Argentina se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.





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