El retiro definitivo de Michelle Bachelet en la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas desató un inmediato y áspero enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición. La determinación de la ex jefa de Estado se produjo tras conocerse los resultados del tercer sondeo confidencial del Consejo de Seguridad de la ONU, donde su postulación se vio fuertemente mermada al registrar apenas un voto de aliento, tres abstenciones y once preferencias en contra, ubicándola en el séptimo casillero entre las opciones en competencia.
En una declaración pública difundida a través de sus plataformas digitales, la dos veces presidenta de Chile fundamentó su repliegue apuntando a las complejas dinámicas geopolíticas globales y al retroceso de los consensos. “Algunos tal vez crean que este no era el momento adecuado para el tipo de candidatura que busqué representar, en una época en la que soplan fuertes vientos en contra de principios como el multilateralismo”, expresó la exmandataria, alertando sobre las arremetidas contra el derecho internacional y la lucha frente al cambio climático.
Pese al adverso escenario diplomático, Bachelet agradeció de forma explícita el respaldo incondicional brindado por los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Claudia Sheinbaum (México). Ambos jefes de Estado sostuvieron activamente su patrocinio en la arena multilateral, contrastando con la postura de la administración del Presidente José Antonio Kast, que en marzo pasado resolvió despojarla del apoyo institucional del Estado chileno.

La confirmación de la salida de Bachelet del tablero internacional activó inmediatas recriminaciones por parte de los partidos de centroizquierda e izquierda contra la política exterior del Gobierno. El diputado Vlado Mirosevic calificó la figura de la exgobernante como un “liderazgo luminoso” para el mundo y afirmó que su camino a la secretaría general enfrentó dos grandes obstáculos: una gran barrera por el veto de Trump, y una “muy pequeña” por el rechazo de Kast.
En una línea aún más confrontacional, la exministra Antonia Orellana apuntó directamente a los dichos del canciller Pérez Mackenna, quien tras la votación ministerial había afirmado que en el Ejecutivo ya preveían una “poca probabilidad de éxito”. Frente a tales declaraciones, Orellana fustigó que la autoridad carece de nobleza ante una expresidenta, sentenciando que la conducta del Ministerio de Relaciones Exteriores pasará a la “historia de la infamia” en política exterior.

A las críticas se sumó el diputado socialista Antonio Rivas, quien valoró la renuncia de Bachelet como un acto sensato, acusando al actual mandatario de subordinar los intereses del país a sus afinidades ideológicas. Para el parlamentario, quitarle el apoyo estatal mientras otras naciones lo mantenían demuestra que el jefe de Estado “no es un estadista” y que actúa movilizado únicamente por sus fanatismos.
Por su parte, el senador Juan Luis Castro (PS) subrayó que la ex jefa de Estado dio un paso al costado con plena dignidad, pero instaló una dura interrogante hacia la estrategia del Ejecutivo, cuestionando qué hubiese ocurrido si Chile respaldaba con toda su fuerza la postulación y acusando la falta de una política exterior a la altura. Asimismo, el legislador Jaime Mulet agradeció a Bachelet por dar la pelea en defensa del multilateralismo, resaltando el valor de su esfuerzo frente a la abierta oposición del propio Gobierno chileno.
“Excusa de esta derrota”
Desde el bloque oficialista salieron a blindar la estrategia de La Moneda y descartaron tener alguna responsabilidad en el fracaso de la candidatura. El senador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Iván Moreira, emplazó a la centroizquierda a no levantar acusaciones infundadas contra el Presidente Kast, argumentando que el desenlace responde a dinámicas del contexto internacional que la propia postulante conocía con antelación.
La Expresidenta Bachelet sabía de los riesgos.Ha tomado una decisión personal al retirar su postulación como Secretaria General ONU, algo q inevitable por los Resultados.
Que la oposición No use la excusa de esta derrota, responsabilizando al Presidente @joseantoniokast y su… pic.twitter.com/ciEm1VrQlW— Iván Moreira Barros (@ivanmoreirab) September 19, 2026
Para el parlamentario de la derecha tradicional, el foco del revés diplomático debe situarse fuera de las fronteras nacionales. Moreira exigió que la oposición no use al Gobierno como la “excusa de esta derrota”, apuntando directamente a los gobiernos de México y Brasil. A su juicio, ambos países no tuvieron la influencia ni el liderazgo necesario para empujar con éxito la campaña internacional.
Una lectura todavía más severa entregó el presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, quien consideró que el retiro de la postulación era un desenlace plenamente previsible ante el veto que anticipaban potencias como China y Estados Unidos. El dirigente libertario dirigió sus dardos contra la pasada administración frenteamplista, asegurando que Bachelet fue expuesta innecesariamente para realizar una “operación política nacional” y catalogando la situación como un fracaso evidente de Gabriel Boric.
En esa línea, Kaiser justificó la decisión de la actual administración republicana de restarle piso a la candidatura, señalando que el Gobierno no tenía por qué validar compromisos heredados sin un consenso previo de Estado. Además, cuestionó duramente los antecedentes de la ex jefa de Estado, recordando que su gestión al mando de la oficina de Derechos Humanos de la ONU concluyó en medio de “bastante escándalo”, lo que, a su juicio, la invalidaba como una carta idónea para la conducción del organismo.
La entrada Renuncia de candidatura de Bachelet a la ONU desata choque político entre oficialismo y oposición se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.




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