Hay algo inquietante en volver a mirar “Terminator 2” cuando el 2029 ya no parece un futuro tan distante. En la historia protagonizada por Arnold Schwarzenegger, ese es el año en que la refinada tecnología bautizada como Skynet toma conciencia de sí misma y termina desencadenando una guerra contra la humanidad.

En 1991, cuando el cineasta James Cameron llevó la película a los cines, aquella fecha pertenecía a un tiempo lo suficientemente lejano como para imaginarlo en clave de ciencia ficción. Y mientras el calendario se acerca al futuro de la cinta, la inteligencia artificial dejó de ser solamente materia de relatos futuristas. Modelos capaces de generar textos, imágenes, música o tomar decisiones comienzan a incorporarse a distintos ámbitos de la vida cotidiana, reabriendo una pregunta que “Terminator” lleva décadas formulando: ¿qué ocurre cuando una tecnología creada por seres humanos comienza a escapar de su control?

Hay mucho de Skynet que uno podría asimilar al avance de la inteligencia artificial, sobre todo bajo la idea de esta máquina que sale de control y que empieza a estar a cargo de muchas aristas del mundo, llevándolo a su destrucción”, planteó al respecto el periodista y crítico de cine Nicolás J. Vogt. La comparación, advierte, no supone afirmar que la realidad vaya necesariamente a seguir el camino de la película, pero sí permite volver sobre una preocupación que, lejos de desaparecer, se ha vuelto más concreta.

“Uno podría llegar a hacer ciertos paralelos, pero lo que a mí me interesa de esta discusión es no tan solo llevar esto desde el punto de vista narrativo, que uno puede decir ‘Skynet puede ser cualquier IA’”, explicó J. Vogt. En tanto, para Sol Márquez, periodista y crítica de cine y series, esa tensión constituye una de las claves de la saga.

"Terminator 2", película de James Cameron.
“Terminator 2”, película de James Cameron.

En sus dos primeras películas, dice, “Terminator” funciona como una representación de la “paradoja de la modernidad”, en torno a la idea de que el desarrollo tecnológico y el progreso fueron concebidos como herramientas para mejorar la vida humana, pero pueden terminar convirtiéndose en aquello que amenaza a la propia humanidad.

Se supone que el desarrollo tecnológico, el progreso, se iba a transformar en algo positivo para la humanidad, pero termina siendo lo que la ataca o trata de eliminarla, que ya es puntualmente lo que plantea la película”, sostuvo Márquez.

Pero la pregunta adquiere otra dimensión al volver a escuchar, 35 años después, la explicación del Terminator interpretado por Arnold Schwarzenegger sobre el nacimiento de Skynet. Una inteligencia artificial que se desarrolla rápidamente, adquiere conciencia y comienza a tomar decisiones con consecuencias irreversibles.

“En un momento en que se nos dice que es inevitable la inteligencia artificial y empezamos a investigar más sobre estos modelos, los errores que tienen, las posibilidades que presentan, además se genera ahí una reflexión importante”, expresó la periodista.

Y es justamente ahí donde la película parece encontrar una nueva vida. No porque haya predicho exactamente el presente, sino porque las preguntas que formuló siguen abiertas. “Yo tuve ese momento al volver a ver la película y pensar en qué nos metimos, en el fondo. Por eso creo que la película se hace súper actual de alguna manera”, relató.

"Terminator 2", película de James Cameron.
“Terminator 2”, película de James Cameron.

El futuro hecho a mano

Pero hay otra paradoja escondida en “Terminator 2”. Una que tiene que ver con la manera en que la película imaginó el futuro, utilizando algunas de las tecnologías más avanzadas disponibles en su época, pero también una enorme cantidad de trabajo artesanal.

Tres décadas y media después, las persecuciones, explosiones, maquetas y efectos mecánicos continúan teniendo una fuerza que no depende de la resolución de una pantalla. El T-1000, convertido en una sustancia líquida capaz de atravesar barrotes y adoptar distintas formas, fue uno de los grandes hitos digitales de su tiempo, sin dejar de convivir en la película con efectos prácticos que todavía sorprenden.

Todos los efectos que vimos hace 35 años en ‘Terminator 2’, y que siguen funcionando hasta el día de hoy fueron hechos 100% por humanos”, destacó Vogt. “Tanto en el apartado práctico como en el apartado digital, fueron hechos por personas que tuvieron derechos laborales dignos y que tuvieron la oportunidad de desarrollar su arte”.

Para Márquez, el regreso de la película permite justamente reencontrarse con ese trabajo material. “Yo prefiero mil veces los efectos prácticos por sobre el uso excesivo de CGI”, afirmó la crítica, ejemplificando con la escena del helicóptero en la carretera que, a su juicio, “es una cosa demasiado espectacular”.

"Terminator 2", película de James Cameron.
“Terminator 2”, película de James Cameron.

De hecho, aquella persecución termina siendo una de las secuencias que mejor condensan esa sensación. Camiones, motocicletas, helicópteros y vehículos atraviesan la pantalla a una velocidad que mantiene intacta su capacidad de producir vértigo. Incluso cuando el espectador puede advertir los trucos detrás de algunas escenas, la ilusión no se rompe.

Fue hermoso recordar los efectos prácticos, cómo aportan increíblemente a la narrativa, lo atractivos que son”, afirmó Márquez sobre la experiencia de volver a ver la película en la pantalla grande, gracias al reestreno conmemorativo gestionado por Cinetopia.

Y esa dimensión artesanal adquiere un significado particular frente a un presente en que la inteligencia artificial comienza a ingresar también a las industrias creativas. El mismo cine que alguna vez imaginó máquinas sustituyendo o amenazando a los seres humanos vuelve hoy a mostrar cuánto de su potencia depende precisamente de las personas detrás de cámara.

"Terminator 2", película de James Cameron.
“Terminator 2”, película de James Cameron.

Una película que no se quedó en 1991

Cameron ya había comenzado a explorar esa frontera tecnológica en la primera “Terminator”, estrenada en 1984. Allí aparecían escenas apocalípticas, robots construidos mediante stop motion y recursos visuales que anticipaban la búsqueda que profundizaría siete años después.

La segunda película cambió, además, las reglas de su propia historia. El personaje de Schwarzenegger, que en la primera entrega era un antagonista, regresaba convertido en protector de John Connor. La transformación abría nuevas posibilidades narrativas y permitía que la película combinara persecuciones y explosiones con una reflexión sobre la condición humana.

“Yo creo que ‘Terminator 2’ es una película clave en el cine de acción y de ciencia ficción justamente por lo mismo. Es un híbrido que, para quienes disfrutan viajes en el tiempo, historias de robots, la condición humana dentro de figuras bastante robóticas, pueden encontrar eso; y, por el lado contrario, la gente que quiere golpes, explosiones, disparos, los va a tener por montón”, resumió Vogt.

La mezcla explica, en parte, su permanencia. La película puede verse desde la nostalgia, desde el cine de acción, desde la ciencia ficción o desde las preguntas que plantea sobre tecnología y humanidad. Y funciona en todos esos registros.

“Dependiendo de cuál sea el formato, la mezcla de acción, ciencia ficción y, ante todo, mucha emoción, hizo que, independiente de la pantalla en donde uno la estuviera viendo, la espectacularidad de la película funcionara de igual manera. Y yo creo que eso la hace trascender”, sostuvo J. Vogt.

"Terminator 2", película de James Cameron.
“Terminator 2”, película de James Cameron.

Por eso el regreso a los cines no es solamente una celebración de aniversario. En Chile, las funciones especiales de comienzos de septiembre permitieron volver a encontrarse con la película en pantalla grande y, en este caso, en una versión que incorpora el 3D a una obra que permanece esencialmente intacta.

Márquez, que volvió a verla remasterizada, se quedó precisamente con esa experiencia: con la persecución, las motos, los autos y los efectos que todavía consiguen sostener la ilusión. “Son como increíbles y, aunque uno notaba que es un doble el que está haciendo, manejando la moto… No importa, porque uno está todo al servicio de la historia y uno está entregado a esa narrativa”, afirma.

Quizás esa sea una de las razones por las que Terminator 2 continúa funcionando, pues no necesita que su futuro se cumpla para resultar inquietante. Le basta con poner frente al espectador una posibilidad y dejar abierta la pregunta. Para Márquez, esa es precisamente una de las virtudes de la ciencia ficción: “Nos presenta posibilidades que a veces se siente que estamos a tres pasos de llegar a ese lugar”.

Treinta y cinco años después, el 2029 imaginado por Cameron está cada vez más cerca. Skynet sigue siendo ficción, aunque la discusión sobre cuánto control queremos conservar sobre las tecnologías que estamos creando ya no pertenece únicamente a las películas.

Y quizá por eso, cuando las luces vuelven a apagarse y el T-800 aparece nuevamente en pantalla, “Terminator 2” no se siente como una película que habla del futuro. Se siente, más bien, como una película que todavía está tratando de advertirnos sobre el presente.

La entrada Cuando el futuro toca la puerta: la inquietante vigencia de “Terminator 2” se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.