Un escenario marcado por el estancamiento y el retroceso democrático a nivel mundial es el que revela el nuevo informe del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), presentado este lunes junto a la Universidad de Chile. El estudio analiza 154 indicadores, correspondientes a 174 países y construidos a partir de 22 bases de datos, para evaluar el desempeño de las democracias en distintas dimensiones.

El reporte muestra que los países que experimentan retrocesos superan ampliamente a aquellos que registran avances. De acuerdo con sus resultados, un 32% de los países presenta mejoras, mientras que un 57% evidencia declives. A esto se suma que más del 80% de los casos no experimenta cambios significativos, dando cuenta de un escenario de estancamiento democrático.

El rol de la universidad pública

La presentación del informe abrió con una reflexión sobre el papel que pueden desempeñar las universidades en el fortalecimiento de la convivencia democrática. La rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, sostuvo que esta tarea comienza al interior de las propias instituciones.

“Lo que sí sabemos es que las democracias sólidas cuentan con instituciones y mecanismos que nos permiten procesar los desacuerdos, limitar el ejercicio del poder y resolver los conflictos por vías pacíficas”, afirmó.

La autoridad universitaria advirtió que cuando esas instituciones se debilitan “y disminuye la capacidad de canalizar legítimamente las diferencias, aumenta también la vulnerabilidad frente a la violencia y al conflicto”.

En ese sentido, planteó que la democracia no puede sostenerse únicamente sobre normas. “Esta constatación también nos interpela como universidad pública, porque la democracia no depende únicamente de sus instituciones y sus reglas. Requiere también una cultura democrática, ciudadanos y ciudadanas capaces de convivir con quienes piensan distinto”, sostuvo.

Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile.
Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile. Foto: UCHILE.

Mizala destacó además la necesidad de fortalecer el diálogo tanto al interior de la universidad como en su relación con la sociedad. “Nosotros tenemos que mostrar que internamente somos capaces de generar un diálogo donde podamos escucharnos y de construir juntos, independientemente de que no pensemos igual en todo. Y que haya causas comunes que nos unan y en las que podamos trabajar”, señaló.

Agregó que “las universidades somos, por definición, comunidades diversas, en las que conviven distintas disciplinas, generaciones, experiencias y maneras de comprender el mundo. Nuestra tarea no consiste en eliminar esas diferencias, sino en generar condiciones para que puedan expresarse y confrontarse mediante argumentos, evidencia y diálogo”.

La rectora agregó que la Universidad de Chile mantiene un rol histórico frente a los desafíos del país y que, en el actual escenario, uno de ellos es contribuir a fortalecer la democracia y generar espacios para discutir los asuntos relevantes de la sociedad. “Hoy tenemos el desafío de cómo fortalecemos la democracia. Cómo logramos que, como país, sostengamos una conversación sobre cuáles son los temas fundamentales”, concluyó.

Democracias estancadas o en retroceso

En tanto, para Alejandra Sepúlveda, gerenta de Proyecto de Integridad Electoral y Género de IDEA Internacional, el panorama obliga a observar con atención la situación de las instituciones democráticas. “El informe que hoy presentamos nos invita a mirar esa tarea de frente. El panorama global es preocupante. Retrata democracias estancadas o en retroceso”, sostuvo.

La especialista agregó que “casi el 80% de los casos no mostró cambios significativos y, cuando los hubo, los países que retrocedieron superaron a los que avanzaron”. En particular, señaló que los mayores retrocesos se concentran en derechos, representación y Estado de Derecho, afectando ámbitos como “libertades, justicia, elecciones, parlamentos e independencia judicial”.

Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile.
Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile. Foto: UCHILE.

A juicio de IDEA Internacional, este escenario se relaciona con una creciente parálisis institucional, marcada por la desconfianza y por la percepción de una distancia cada vez mayor entre los liderazgos políticos y las demandas de la ciudadanía. En esa línea, uno de los principales problemas identificados es que las personas no perciben que las instituciones estén respondiendo adecuadamente a sus necesidades.

El oficial de programa para Chile y los países del Cono Sur de IDEA Internacional, Ricardo Mena, explicó que el estancamiento no debe interpretarse como una situación neutra. “El estancamiento, como les decía, es la norma general, pero la tendencia es al retroceso. Es decir, si bien no avanzamos mucho, tampoco avanzamos lo suficiente para considerar que sea un avance. Tenemos un estancamiento permanente y tendemos más bien a retroceder que a avanzar”, afirmó.

Mena advirtió que se trata de una tendencia que se ha prolongado durante prácticamente una década y que también tiene expresión en América Latina. “Eso es súper preocupante. Son prácticamente 10 años en los cuales ha habido una tendencia al retroceso a nivel global. Y en nuestra región no es tan distinto el panorama”, sostuvo.

El informe identifica retrocesos especialmente importantes en materias como libertad de expresión, acceso a la justicia, elecciones creíbles, efectividad de los parlamentos, independencia judicial y aplicación predecible de la ley. También advierte sobre las dificultades para garantizar la separación de poderes y el respeto de derechos.

Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile.
Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile. Foto: UCHILE.

En América Latina, la mayoría de los países se ubica en rangos de desempeño medio en las distintas dimensiones democráticas. Mena apuntó especialmente a aquellos casos donde los cambios institucionales han derivado en regímenes autocráticos.

“Son muchos los países que han tenido bastantes retrocesos en muchas dimensiones claves, sobre todo aquellos que han tenido cambios que han derivado en regímenes autocráticos, como Nicaragua o El Salvador, que son países que están con alta persecución a la prensa, con altos índices de intervención de poderes, etcétera”, señaló.

El diagnóstico también se desarrolla en un contexto internacional marcado por el aumento de los conflictos. El informe contabiliza 65 conflictos activos con participación estatal y advierte que una mayor interacción entre democracias y autocracias se asocia a un mayor riesgo de conflicto. Asimismo, el deterioro democrático hacia formas híbridas puede elevar el riesgo de violencia interna, mientras que la existencia de una sociedad civil activa y capaz de fiscalizar aparece asociada a menores niveles de conflicto.

Para Sepúlveda, sin embargo, las cifras no deberían conducir al fatalismo. “Y ocurre en un mundo marcado por más conflictos: 65 con participación estatal, 8 entre Estados, una creciente concentración del poder y contrapesos institucionales debilitados. Pero estos datos no deberían llevarnos al fatalismo. También nos muestran por dónde avanzar”, planteó.

Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile.
Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile. Foto: UCHILE.

El caso chileno

En el caso de Chile, el informe ubica al país en posiciones destacadas en algunas dimensiones, aunque también identifica ámbitos que requieren atención. Durante 2025, Chile se ubicó en el sexto lugar entre 173 países en representación, en el puesto 33 en derechos, en el 21 en Estado de Derecho y en el 44 en participación.

La representación aparece como la principal fortaleza del país, mientras que la participación constituye la dimensión más débil, especialmente después de un periodo caracterizado por una elevada actividad política y electoral.

En comparación con los últimos cinco años, Chile presenta avances en participación electoral, integridad y seguridad personal, igualdad de género, acceso a la justicia, libertad de asociación y reunión y libertades civiles. Al mismo tiempo, registra retrocesos en democracia local, democracia directa y sufragio inclusivo.

El diagnóstico sobre el estancamiento, explicó Mena, también tiene que ver con la capacidad de las democracias para responder a las transformaciones sociales. “Cuando no hay avances ni retrocesos, sino que este estancamiento, nos estamos desadaptando a los cambios que están ocurriendo”, sostuvo.

“Vemos un mundo que está hablando un lenguaje distinto, donde están habiendo cambios distintos, y el desafío que tenemos como democracia es que los avances nos hagan mantenernos actualizados y conectados con lo que está pasando”, agregó.

Desde su perspectiva, esa falta de adaptación puede terminar debilitando la relación entre las instituciones y las expectativas de la ciudadanía. “Entonces, al no tener avances, al estar estancados, nos estamos desacoplando y nos estamos desadaptando a lo que está pasando”, afirmó.

En ese escenario, el informe plantea que la resiliencia democrática depende también de la capacidad de las instituciones para ofrecer respuestas frente a las nuevas demandas sociales. “La capacidad de resiliencia de la democracia tiene que ver con tener respuestas y ofrecer avances frente a estos cambios, de manera tal de que no se pierda esa conexión que tiene que haber entre la sociedad que construimos y lo que se demanda en materia de bienestar social, de seguridad, hasta de inversiones, que es todo lo que da la democracia”, explicó Mena.

Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile.
Presentación informe Estado Global de la Democracia en la Casa Central de la Universidad de Chile. Foto: UCHILE.

El informe de IDEA Internacional plantea así un escenario global complejo, donde el deterioro de derechos, representación y Estado de Derecho convive con una extendida falta de avances. Frente a ello, el desafío no solo pasa por evitar nuevos retrocesos, sino también por recuperar la capacidad de las democracias para adaptarse a las transformaciones sociales, responder a las demandas ciudadanas y sostener instituciones capaces de procesar las diferencias por vías pacíficas.

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