La estrecha disputa presidencial en Brasil no solo definirá el rumbo político de la mayor economía sudamericana, sino que también podría reconfigurar el equilibrio de fuerzas en América Latina y su relación con Estados Unidos. Así lo planteó el sociólogo, periodista y analista internacional, Raúl Sohr, en diálogo con la primera edición de Radioanálisis.
En su análisis, advirtió que el resultado electoral tendrá repercusiones que trascienden ampliamente las fronteras brasileñas. Pese a las percepciones sobre una mejor campaña de Luiz Inácio Lula da Silva, quien debía remontar una diferencia de votos, Sohr llamó a la cautela frente a una contienda que describió como impredecible.
“Esto es un empate técnico y es una caja de sorpresas que se va a revelar cuando se abran las urnas”, señaló el analista. A su juicio, el proceso electoral también había estado marcado por un clima de confrontación, particularmente en el espacio digital, y por cuestionamientos sobre una eventual intervención estadounidense para favorecer la candidatura de Flávio Bolsonaro.
“Ha habido una situación bastante borrascosa en Brasil, especialmente de cara a lo que se considera la intervención de Estados Unidos para garantizar la victoria de Bolsonaro”, sostuvo, y agregó que “en las redes sociales una batalla que se ha librado muy duramente”.
Para Sohr, sin embargo, la importancia de esta elección va mucho más allá de la competencia entre dos proyectos políticos nacionales. La dimensión económica y demográfica de Brasil convierte sus decisiones internas en un factor determinante para el conjunto de Sudamérica. “El presidente Nixon en Estados Unidos lo dijo hace mucho tiempo, América Latina y específicamente Sudamérica irá a donde vaya Brasil”, afirmó.
El analista fundamentó esta influencia en la magnitud de la población y la economía brasileñas: “La gravitación de Brasil en nuestra región es absoluta, un país con más de 220 millones de habitantes y cuya economía es equivalente al resto de todos los países sudamericanos”.
Desde esa perspectiva, la elección también representa una disputa sobre la orientación geopolítica del continente. Sohr vinculó el escenario brasileño con la política estadounidense hacia América Latina y con la posibilidad de consolidar una mayor alineación regional con Washington.
“Esto se enmarca dentro de la política de Estados Unidos a través del Escudo de las Américas, que ha planteado que ‘América para los americanos’, es decir la vuelta a la doctrina Monroe”, explicó.

Por ello, advirtió sobre las consecuencias regionales de una eventual victoria de Bolsonaro: “Si Bolsonaro ganara las elecciones, la situación está redonda. El conjunto de la región, quizá en Sudamérica con la excepción de Uruguay, que tiene una gravitación limitada, digamos como Chile, el resto de Sudamérica estaría toda absolutamente alineada, no sólo con Estados Unidos, sino que con el Trumpismo”.
Uno de los aspectos más complejos de la elección es la capacidad de Bolsonaro para mantener un respaldo significativo, incluso frente a indicadores que, según la pregunta planteada durante la entrevista, favorecían la gestión de Lula en materias económicas y sociales. Para Sohr, la explicación no se encuentra únicamente en las estadísticas tradicionales con las que se evalúa el desempeño de un gobierno.
“Hay fenómenos sociales que no responden necesariamente a las estadísticas”, advirtió. Entre los factores negativos que sí identificó para la administración de Lula mencionó el endeudamiento del país. “El endeudamiento que tiene el país es muy, muy alto y ha crecido”, señaló, y sumó que, independientemente del resultado, el próximo gobierno tendrá que enfrentar esa situación.

Sin embargo, el analista sostuvo que las cifras económicas y sociales no bastan para comprender las preferencias electorales. En su interpretación, la religión, las expectativas de movilidad social y las distintas concepciones sobre el papel del Estado ayudan a explicar el apoyo a Bolsonaro en sectores de la población que tradicionalmente podrían asociarse con otras opciones políticas.
“Hay factores sociales y uno muy importante es, por ejemplo, la creencia religiosa”, indicó. En particular, destacó el peso de la población evangélica y su inclinación electoral: “Brasil tiene una gran población evangélica que es prácticamente el 30% de la población, y de ese 30%, 70% de quienes profesan el evangelismo están con Bolsonaro”.
Para Sohr, esta relación no debe entenderse solamente como una identificación religiosa, sino también como la expresión de una determinada visión de la sociedad y del desarrollo individual.
La entrada Raúl Sohr ante la segunda vuelta en Brasil: “Esto es un empate técnico y es una caja de sorpresas” se publicó primero en Diario y Radio Universidad Chile.






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