Esta es la historia de una madre cuidadora de nuestra comuna, que por 32 aƱos ha estado presente en la atención de DarĆo, su hijo discapacitado y que se encuentra en silla de ruedas neurológica, dispositivo que pudo conseguir tras varios aƱos de lucha.
Se trata de Clara Araya Cornejo, quien recibió a Diario El Trabajo en su casaĀ -que luce como un espejo- para comentar un poco acerca de esta tremenda labor que realizan las cuidadoras, trabajo arduo que por mucho tiempo ha estado invisibilizado en nuestro paĆs.
Tuvimos que esperar un poco mientras llegaba precisamente su hijo, despuƩs de participar en un taller de la discapacidad.
A travĆ©s del diĆ”logo, poco a poco nos dimos cuenta que estaba muy feliz; esto, porque despuĆ©s de largos aƱos a DarĆo le entregaron una silla de ruedas acorde a su condición: Ā«DespuĆ©s de haber reclamado, haber āpuesto el grito en el cieloā, por fin llegó», seƱaló.
ā CuĆ©ntenos la historia de su hijo
ā LuĆs DarĆo tiene 32 aƱos, sufrió una asfixia neonatal en el momento del parto, quedando con una secuela de parĆ”lisis cerebral, tetraparesia espĆ”stica, atrofia óptica y sĆndrome convulsivo. El DarĆo tiene, segĆŗn COMPIN, una discapacidad de un 77%, es una persona dependiente, porque hay que hacerle todo; baƱarlo, vestirlo, darle de comer, todo; sentarlo en la silla, acostarlo en la cama⦠hay que hacerle todo.
ā ĀæCómo han sido todos estos aƱos para usted?
ā Ohh⦠terribles, porque ya tengo (problemas) en mi columna, en los hombros, para variar mi rodilla con artrosis, artritis, osteoporosis; las tengo todas juntas.
Le preguntamos directamente de quĆ© vive actualmente, respondiendo que lo hace de dos pensiones, que son la de su hijo DarĆo y del papĆ”, Ā«por ende, el papĆ” tuvo que seguir trabajando, porque las dos pensiones no alcanzan. Ćl maneja camiones y ahora quedó al otro lado en Mendoza, donde lleva mĆ”s de un mes que no puede cruzarĀ», dijo respecto al largo tiempo que cumple cerrado el Paso Los Libertadores.
ā ĀæCómo es la vida de una cuidadora?
ā Agotadora, cansadĆsima, por lo menos hoy dĆa el DarĆo estĆ” āhinchandoā de las 4 de la maƱana, porque querĆa ir al taller a mostrarle la silla a la tĆa; la tĆa, la tĆa, porque estĆ” enamorado de ella (risas) y de las 4 de la maƱana que estĆ” despierto. Usted lo ve y no tiene ni pizca de ganas de dormir.
ā A propósito de eso mismo, usted lo hablaba en un video, que en algĆŗn momento se pensó en darle algo asĆ como un bono. Se hizo un catastro como para entregarle una pensión. ĀæQuĆ© ha pasado con eso?
ā Mire, en el Gobierno de la seƱora Bachelet estuve en reuniones con ella y el secretario a quien le hizo tomar nota, por ende, donde ando⦠ando con el DarĆo, todo el mundo sabe, y supuestamente iban a estimular eso. DespuĆ©s en el segundo mandato nuevamente tomaron nota y cualquier cosa nos iba a llamar. Con el seƱor PiƱera, en el primer mandato, tambiĆ©n pasó lo mismo que lo iban a estipular como ley y aquĆ estamos. PiƱera⦠Boric, no sĆ© si este seƱor (Kast) pensarĆ” o no lo pensarĆ”, pero yo pienso y les digo que todos vamos para viejo, todos tenemos dolencias. ImagĆnense que hoy en dĆa, por ejemplo, un joven 25 aƱos lo ve con un ACV o una alta de presión, no es necesario llegar a tener 50, 60, 70 aƱos paā que uno mendigue una pensión. En este caso, si yo me enfermo, ĀæquiĆ©n me cuida a mĆ? Si yo en mi casa tengo un adulto mayor y una persona discapacitada. ĀæQuiĆ©n me cuida a mĆ? Nadie.
ā Al ser cuidadora, usted āpierdeā su vida en el fondo, porque deja de hacer cosas.
ā Sipo (sic), si no puedo salir a reuniones, salir con amigas, porque en todos lados tengo que andar con el DarĆo o tengo que ver quiĆ©n me lo pueda cuidar para āpoder salir un ratoā, un par de horas.
Ā
HISTORIA DE LA SILLA
Clara aprovechó ademĆ”s, para contarnos la historia de la llegada de la silla para su hijo, que le costó mucho conseguirla. Sostuvo que (se rĆe en ese momento) Ā«mira, ya hace mĆ”s de tres aƱos estuve tratando de postular por el Fondo Nacional de la Discapacidad (FONADIS), paā una silla neurológica, porque la otra que tenĆa yo la rearmĆ©, porque como venĆa a mĆ no me servĆa y vez que iba a preguntar aƱo tras aƱos, que no, que salĆa rechazada, porque el DarĆo tenĆa que tener el 85% y tenĆa el 80%. ĀæEn quĆ© se basan en ese puntaje? No tengo la mĆ”s remota idea, y lo otro que me dijeron del porquĆ© salĆa rechazado, por el hecho de ser varón. Porque costaba mĆ”s obtener una silla neurológica que una estĆ”ndar que son las normales. Ahora, no sĆ© quĆ© pasarĆa que en menos de una semana me llaman por telĆ©fono diciĆ©ndome que estaba la silla neurológica.
ā ĀæPor quĆ© cree usted, se reunió con alguien?
ā SĆ, estuvimos en una reunión de las cuidadoras y vino gente de arriba del Senado, donde les di a conocer mis puntos y en menos de una semana le llegó la silla al DarĆo.
ā ĀæUsted, estĆ” contenta?
ā Mucho, mucho, mucho, mucho⦠porque esta sĆ que le sirve⦠esta sĆ.
ā ĀæAlguna reflexión de todo lo que ha sido su vida?
ā Mira, tienes un lado positivo y uno negativo. El lado positivo es que gracias a la discapacidad que tiene el DarĆo, he conocido mucha gente de alto y bajo rango, he andado por muchas partes que jamĆ”s en mi āperra vidaā iba a andar. Y lo otro, ese es el lado positivo, y el negativo es que uno de repente piensa igual que ellos: āĀæPor quĆ© me tocó a mĆ?ā. Que es la tĆpica frase de todas, pero yo tengo un lema que dice āhay que estar para saberā, porque uno tiene que estar con estos casos asĆ para saber realmente y darse cuenta de que la vida no es color de rosa como muchos la pintan.
ā ĀæQuĆ© es una cuidadora?
Es una persona que asiste y apoya a alguien que no puede valerse por sĆ mismo debido a la edad, una enfermedad, una discapacidad o una situación de dependencia. Su labor principal es ayudar con las necesidades fĆsicas, emocionales y cotidianas para mejorar la calidad de vida de esa persona.
En San Felipe hay mĆ”s de 300 cuidadoras y cuidadores, que de manera desinteresada, muchas veces opacada, āsacrificanā su vida por el bienestar de otros.

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